Artículo 6 | El otoño

La ciencia no tiene porque estar reñida con la prosa o la poesía. Hoy traemos a nuestras páginas un recorte de la prensa diaria que nos ayudará a reflexionar sobre lo acelerado de nuestras vidas, trayéndonos al recuerdo tiempos pasados cuando la naturaleza con sus productos de temporada era quien llenaba los mercados, marcando el tempo de danza, el tempo de nuestras vidas. Recuperémoslos.

Septiembre es un puente
inamovible y sabio
que nos traslada del verano al otoño

Nos dejará agosto
y con él las apacibles siestas
de las tardes de verano

Atrás quedaran melones y sandías
albaricoques, melocotones y ciruelas
y grosellas y moras y nueces tiernas
y también los asados
y las cazuelas de fiesta mayor

Llegarán las manzanas nuevas
las peras de invierno
los higos, las uvas, las mandarinas y las castañas
las nueces y las avellanas
los frutos silvestres y las setas

Octubre es tiempo de setas
más tarde llegarán las naranjas
los caquis y los madroños
los nísperos, y las bayas de enebro

El otoño nos deleita con avellanas; para la tradicional picada o para hacer galletas, mermeladas, y confituras, para rellenar pasteles o tomar encima de una tostada con mantequilla, para hacer jaleas para postres o acompañar un buen muslo de cordero. El otoño nos trae también frutos silvestres para elaborar chutneys, y membrillos, y manzanas y peras para rellenos. Y tantas cosas….

Apreciemos el otoño

Apreciemos el tiempo

Apreciemos la naturaleza

M. Patanou